Alberto Laiseca: “Uno escribe para
sobrevivir a la realidad”
El
autor de “Los Sorias”, “Poemas chinos”, “En sueños he llorado” y demás obras
magníficas, nos visitó el pasado Viernes 7 de Septiembre en la edición número
veintisiete de la Feria del Libro de
Córdoba, para presentar la adaptación a una película (dirigida por Mariano Cohn
y Gastón Duprat) de un cuento suyo inédito: “Querida, voy a comprar cigarrillos
y vuelvo”.
A continuación, les dejamos la entrevista realizada el mismo día, a instancias
previas de entrar a la sala del cine.
- ¿Qué importancia tiene el escritor en la sociedad?
-En mi opinión, muy poca, ya que cada vez
se leen menos textos, la gente no lee tanta literatura, hay muchos jóvenes que
sólo se dedican a internet y no leen nada de nada. Los escritores hoy no están muy valorizados…
-¿Y
a qué se debe?, según su perspectiva
-A muchas razones, en primer lugar, como te
decía antes, a que se lee cada vez menos, por lo tanto el público es menor… ¿A
quién le importa si vos estás en contra o a favor de algo? Si total nadie te
lee…Es una simple verdad.
-En
relación a la primera pregunta, ¿para qué escribe usted?, ¿cuál vendría a ser
la función de la literatura?
-La función de la literatura…es algo que
sirve para entender el mundo, pero también para uno, para entenderse y para
enfrentar las cosas en las cuales creemos, uno escribe para sobrevivir a la
realidad…Uno lo que intenta hacer es que a la realidad se la vea con un fuerte
foco, a modo de lupa…Lo mio es valerme del “delirio delirante” como suelo
decir, para lograr eso...para entender. La literatura siempre puede lograr
cambiar para bien la realidad, empresa que cada vez se vuelve más ambiciosa,
más imposible.
-Acerca
de su proceso de escritura, ¿qué nos puede decir? En el sentido de cómo se
enfrenta a la hoja en blanco, cómo romper con esa barrera…
-Yo nunca tuve esa barrera, estee…Si me
ocurrió algo muy raro ahora, que no me había pasado en toda mi vida… Yo siempre
tuve un plan de obra –ya sea para un cuento o una novela- y ahora estoy
escribiendo una novela sobre la guerra de Vietnam, (cosa que de ninguna manera
podría tener un plan de obra, porque es tan caótico como la guerra misma)…No
se, simplemente la escribo, simplemente la escribo.
-¿Y
para quién escribe? A lo largo de la obra, ¿ha ido cambiando el destinatario,
el público al que está dirigida?
-No, yo creo que, más o menos, mi obra va dirigida
a la misma gente, a la que la puede querer, a la que puede entender lo que
digo, no? Con esto no es que yo quiera
limitar la recepción, pero las obras son escritas como tienen que ser escritas,
del mismo modo en que tienen el tamaño que tienen que tener.
-Claro,
pero me refería particularmente a las condiciones de recepción, del auditorio…
-De eso ya hablamos al principio, de que
cada vez se lee menos textos…
-¿Y
por qué elige la oralidad a la hora de relatar los cuentos suyos o de otras
personas? como por ejemplo, algunos cuentos de Edgar Allan Poe que se
transmitían hace unos años en la televisión…
-Bueno porque…es otro arte, lo oral. La
oralidad es el arte primero, cuando todavía no teníamos lenguaje escrito…Cuando
todavía no lo habíamos expresado, nos reuníamos alrededor de las hogueras para
escuchar historias maravillosas. En cuanto al lenguaje, me gusta, sí, el
lenguaje oral, puede ser muy creativo también.
-Y
en relación a la película, ¿hubo muchos cambios respecto del cuento original?
-Si, hubo muchos cambios, pero yo creo que
para bien. La película es más completa, es otra cosa…. El cuento es un poco más
limitado…Un matrimonio de gente grande, ella está cada vez más enloquecida con
la guita, el está enamorado y siente que la va a perder...Entonces hace un
pacto con el diablo. Y es lo peor que podía hacer. Se hace mierda, esteee…Se
enoja con ella por lo que tuvo que hacer. Cuando vuelve al bar, le dice que
tiene una buena y una mala noticia (y a él, el diablo, le había ofrecido un
millón de dólares)...La buena, tomá, acá los tenés. La mala es que no quiero
verte más. No le da muchas explicaciones y se va. Ese es mi cuento original, y
este otro, la adaptación, es un poco más compleja, el diablo le da varias
oportunidades, el tipo no es un buen tipo, es más jodido, mas gruñón, entonces
el diablo se cansa de darle oportunidades para que se de cuenta que es una
mierda.
-Bueno,
para ir cerrando, en relación a lo que decía antes, a esta falta o disminución
de lectores, ¿cómo es el rol del
intelectual, del escritor, en lo social? Porque también sabemos que usted dicta
talleres, participa…¿Cómo ve el hecho de generar espacios alternativos para
fomentar la lectura y la escritura en los jóvenes, como herramientas de
transformación social?
-Uno hace lo que puede, intenta que esas
cosas den resultado, pero si lo da o no, eso sólo lo dirá el tiempo…
-Muchas
gracias, fue un placer haber compartido estas palabras.
-A ustedes, hasta luego.